La belleza de los pedazos que nadie mira

Exploramos por qué reconstruir realidades a través del papel nos permite encontrar un sentido nuevo a los objetos olvidados de nuestra rutina.

MIRADA ARTÍSTICA

8/4/20262 min read

A veces un billete de tren usado o un recorte de una revista de los años ochenta guardan más verdad que una fotografía perfecta de alta resolución. En el estudio de Parte de mi pulso, esos fragmentos no son basura, sino las piezas de un puzzle que espera ser reinventado. Mi trabajo consiste en observar lo que otros ignoran para darle un lugar protagonista en una nueva composición.

El collage como segunda oportunidad

Reconstruir pedazos es un acto de rebeldía contra lo desechable porque implica detenerse a rescatar texturas y colores que ya habían cumplido su función. Al rasgar el papel con las manos, siento que estoy liberando la imagen de su contexto original para dejar que cuente una historia totalmente distinta y mucho más personal.

Jugar con la realidad cotidiana

Alterar la perspectiva de un paisaje o combinar un rostro antiguo con elementos botánicos nos ayuda a cuestionar lo que vemos a diario. El collage nos invita a no dar nada por sentado y a entender que la realidad es simplemente una suma de capas que podemos despegar y volver a pegar a nuestro antojo.

El valor de lo táctil

Incluso en mis creaciones digitales, busco que el espectador sienta la rugosidad del papel y el peso de la historia detrás de cada elemento. Al final, lo que busco con cada obra es que te detengas un segundo, respires y veas el mundo como un lugar lleno de piezas maravillosas que solo esperan ser encontradas.